AVEDA

Palabras con motivo de la premiación del concurso de artículos jurídicos para jóvenes, en su primera edición 2023, organizado por la Asociación Venezolana de Derecho Administrativo (AVEDA)

09 de febrero 2024

María Alejandra Correa M.                 

Miembro ordinario de AVEDA

Recibí muy complacida la invitación a formar parte del jurado del concurso de artículos jurídicos para jóvenes, en su primera edición 2023, organizado por la Asociación Venezolana de Derecho Administrativo (AVEDA).

Una actividad organizada con objetivo de promover la investigación y elaboración de trabajos académicos, una iniciativa dirigida a los jóvenes, que fomenta su interés en profundizar el estudio del derecho administrativo.

Celebro efusivamente la convocatoria realizada por AVEDA, así como la receptividad de la misma por parte de los jóvenes que se animaron a participar en el concurso, por el valor que en sí mismo tiene la oportunidad brindada a los jóvenes abogados, por lo interesante de los trabajos presentados, pero además por lo esperanzador que me ha resultado la calidad de los artículos premiados.

A todos los participantes dirijo una felicitación especial por haber atendido la convocatoria, por su buena disposición para la investigación, pero también por la  valentía de escribir y dejarse leer.

Este tipo de actividades son necesarias para reivindicar la cultura jurídica en nuestro país e incentivar la formación de los abogados como estudiosos del derecho. También para darnos cuenta de la gran fortaleza de nuestros jóvenes que siguen confiando en el derecho, como instrumento para lograr sociedades mejor organizadas y más justas.

El concurso se organizó en torno al tema de la inteligencia artificial, permitiendo a los participantes elegir el ámbito de estudio, con relación al derecho administrativo. Los participantes con gran atino, desarrollaron las implicaciones de la inteligencia artificial con relación a ejes fundamentales del derecho administrativo. Los trabajos premiados versan sobre la actividad de policía, el procedimiento administrativo y el control de la discrecionalidad.

 

I. El jurado

Conforme al Reglamento previamente adoptado por las autoridades de AVEDA, el jurado estuvo conformado por una terna de profesores de derecho administrativo. Me acompañaron en esa labor la doctora María Amparo Grau y el profesor Manuel Rojas.

Cada uno de nosotros recibió los trabajos, sin que se nos revelara la identidad de los autores, quienes lo presentaron bajo un seudónimo, toda vez que se utilizó un sistema de evaluación ciega, para garantizar la objetividad del jurado.

Los miembros del jurado realizamos una primera lectura y selección individual de los trabajos a ser premiados, se nos concedió libertad de criterio en esa evaluación individual. Luego en una sesión de deliberación conjunta se discutieron los aspectos apreciados y evaluados en cada trabajo, para decidir la selección y el orden de premiación de los trabajos. Cabe señalar que entre los criterios aplicados por cada uno de los miembros del jurado de manera individual, encontramos prácticamente una coincidencia plena.

Las opiniones de los tres miembros del jurado concordaron también en cuanto a la calidad de los trabajos, la seriedad de la investigación, el manejo en general adecuado de las referencias doctrinarias, así como el interés del tema abordado en cada uno de los trabajos seleccionados para la premiación.

 

II. Del aporte del concurso a la doctrina nacional

Los jóvenes galardonados se están iniciando en la formación de la doctrina, que por la calidad de los trabajos estoy segura llegaran a ser una doctrina calificada.

Encuentro oportuna la ocasión para referir la importancia de la doctrina como fuente del derecho, porque si bien es cierto que no tiene carácter vinculante para los jueces, determina el grado de cultura jurídica de una sociedad, y protege contra los desatinos de las instituciones judiciales y administrativas, por las críticas y el rechazo que una sociedad con cultura jurídica es capaz de manifestar.

La doctrina se construye a partir de la investigación, inquietudes y reflexión de los formados en derecho; los aportes de los estudios jurídicos trascienden el ámbito académico, en la medida que influencian los criterios jurisprudenciales e incluso pueden motivar reformas legislativas, siendo determinante en la evolución del ordenamiento jurídico. Por eso se le incluye entre las fuentes indirectas del derecho.

Incluso si no llegaren a tener ese efecto influyente, los artículos y demás publicaciones de estudios jurídicos ilustran sobre la correcta interpretación del derecho y el deber ser.

Se dice que no todo lo que se escribe es doctrina, ciertamente es así, la calificación de doctrina debe reservarse para los estudios realizados con rigor científico que será lo que imprima mérito y prestigio al autor. Una labor que amerita tiempo y práctica, investigar y escribir se convierte en una habilidad, que como todas, se debe desarrollar y perfeccionar.

Por ello insisto en la relevancia de este concurso dirigido a los jóvenes, incentivándolos a la investigación, a la reflexión jurídica y a escribir para publicar, buscando generar el intercambio intelectual que les permita cuestionar y argumentar, en resumen trabajar en la formación de doctrina.

Estos primeros trabajos serán publicados como jóvenes reflexiones sobre la inteligencia artificial y sus implicaciones respecto del derecho administrativo y el funcionamiento de la administración pública, temas en relación a los cuales será mucho más lo que se escriba, sus propios autores quizás continúen sus investigaciones, planteándose nuevas consideraciones. En todo caso el aporte de los trabajos que hoy se premian está ahí, es un buen inicio, de algo que debe continuarse, incorporando mayor conocimiento, producto de nuevas investigaciones.

No todas las publicaciones tienen el mismo valor doctrinario, pero todas tienen importancia y constituyen un aporte para el lector y para el desarrollo del pensamiento jurídico. El mayor valor se le atribuye a la seriedad de la investigación y a la trayectoria del investigador.

El formato de las publicaciones es también un elemento diferenciador: los artículos y ensayos suelen contemplar reflexiones jurídicas en las que el autor fija una posición, generalmente objetiva en el marco de una investigación, como es el caso de los trabajos para acceder a un grado o como los presentados en este concurso.

A veces esos artículos o ensayos podrían contener argumentos condicionados, en el sentido que desde el inicio el autor ha tomado partido por una posición sobre el tema, lo cual en sí mismo no es censurable, siempre que lo reconozca y en la publicación, así lo advierta, puede tratarse de la recopilación de dictámenes durante el ejercicio de una función pública, o realizadas en el ámbito del ejercicio profesional, que confesadamente se dice han sido desarrolladas para defender una posición específica como expresión de la actividad encomendada o del ejercicio profesional. El lector sabrá de antemano que se trata de opiniones jurídicas partidarias de una determinada posición jurídica o exigencia de una defensa profesional, que aunque pueda parecer válida y coherente, no se ha desarrollado bajo el imperativo de neutralidad que debe caracterizar las investigaciones académicas.

En esos casos, la publicación representa igualmente un aporte —no tan valioso como el de una objetiva investigación académica, que aspire a la rectitud jurídica—, ese aporte consiste en la posibilidad de generar reflexión, al tiempo que puede ser de gran utilidad para otros en el ejercicio profesional, orientando el desarrollo de una argumentación jurídica, pero no puede reconocérsele el mismo valor doctrinario —por más que su autor goce de prestigio jurídico— porque la opinión o argumentación no habría sido expuesta desde la estricta convicción jurídica del deber ser y la interpretación neutral y objetiva del derecho.

La doctrina más asentada y prestigiosa suele quedar plasmada en los manuales, cursos o tratados, estos contienen un desarrollo de temas con la intención de servir a la formación académica de los estudiantes, a veces, no siempre, los autores “con finalidad docente sacrifican erudición y lucimiento”, como se lee en la prólogo de la primera edición del Curso de Derecho Administrativo de García de Enterría y Tomás Ramón Fernández, advirtiendo que por ello prescinden de notas bibliográficas. Ello también es así porque el formato de los cursos o manuales por lo general la intención no es argumentar sobre nuevas teorías o criterios, sino la  exposición sistemática de conceptos y teorías generalmente aceptadas que constituyen las bases de una disciplina y conforman el temario de las materias del pensum académico de las universidades.

He querido hacer estas breves referencias a las diferencias de formato de las publicaciones, sin restar mérito a cada una de ellas, para hacer énfasis en la importancia de ubicar cada estudio en el contexto de quién escribe, cuándo escribe y para qué o con qué finalidad se escribe o se publica, ello porque la respuesta a esos aspectos determinan el valor referencial de la doctrina, más allá de la erudición de quien escribe, que por supuestos es un elemento a considerar al momento de calificar a la doctrina.

En todo caso, escribir y publicar, será siempre útil y necesario para el desarrollo intelectual del jurista y para la evolución del derecho.  

Es por ello que una vez más exalto la convocatoria de AVEDA y aplaudo la publicación de los trabajos premiados, muestra de una investigación seria,  producto de un estudio concienzudo de jóvenes que claramente aspiraban a ser reconocidos y merecen no solamente ser premiados, sino lo más importante, ser leídos.

Los felicito y no me queda más que desearle que sigan siendo buenos investigadores y valientes escritores que se dejen leer. Que sus iniciativas se conjuguen con las excelentes convocatorias de AVEDA, así como la de otras organizaciones y centros de estudios que promueven el estudio del derecho administrativo en nuestro país.

Antes cité esta frase: “No todo lo que se escribe es doctrina”, para terminar quisiera completarla, “pero puede llegar a hacerlo”.

Espero que los aquí laureados sigan contribuyendo al desarrollo de la doctrina nacional.

La obra del derecho no se acaba, no está terminada aún y no se podrá terminar, porque en su evolución no logra alcanzar la justicia, ello es así porque la idea de justicia también muta con el desarrollo de la humanidad y aparece cada vez más evolucionada.

Que continúe la promoción de los estudios jurídicos en nuestro país, para ayudar a nuestro derecho a acercarse cada vez más a la justicia

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